El mundo invisible y nuestras creencias: HYPERURANION, INCONSCIENTE COLECTIVO Y CAMPOS MÓRFICOS
Hoy quiero relacionar espacios invisibles que conectan a la
humanidad.
A lo largo de la historia, ha habido diversas teorías o
hipótesis coincidentes por su similitud que nos hablan de una conexión no
visible que aporta información y resuena en nuestra conciencia.
Platón (siglo IV aC) ya hablaba del mundo real como “invisible”.
Platón afirmó que la existencia REAL es incorpórea, absoluta y eterna y se
halla en un lugar metafísico denominado “Hyperuraniun”.
Estas ideas son anteriores a cualquier apariencia física y al ser eternas e
inmutables son más reales que el mundo de las apariencias.
Por otro lado, Carl Gustav Jung (1875-1961) colaborador en sus comienzos de Sigmund Freud y fundador de la escuela de psicología analítica, postuló la existencia de un inconsciente colectivo en la humanidad.
Por otro lado, Carl Gustav Jung (1875-1961) colaborador en sus comienzos de Sigmund Freud y fundador de la escuela de psicología analítica, postuló la existencia de un inconsciente colectivo en la humanidad.
Se trata de un sustrato común a todos los seres humanos de
todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con
los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón.
Es una zona del inconsciente que no está relacionada con la existencia del individuo pero donde están registradas todas las experiencias humanas desde el comienzo. Estas experiencias son el conjunto de los arquetipos, una realidad supraindividual compartida por todo el conjunto de la humanidad.
Es una zona del inconsciente que no está relacionada con la existencia del individuo pero donde están registradas todas las experiencias humanas desde el comienzo. Estas experiencias son el conjunto de los arquetipos, una realidad supraindividual compartida por todo el conjunto de la humanidad.
Quisiera relacionar estos dos postulados con la teoría del bioquímico y biólogo británico Rupert Sheldrake (1942-)de
los Campos Mórficos.
Según esta teoría, las mentes de todos los individuos de
una especie- incluido el ser humano- se encuentran unidas y formando parte de
un mismo campo mental planetario. Ese campo mental al que Sheldrake denominó “morfogenético”,
afecta a las mentes de los individuos y las mentes de estos también afectarían
al campo.
“Cada
especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que
contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman”.
De este modo si un individuo de una especie animal aprende
una nueva habilidad, le será más fácil aprenderla a todos los individuos de
dicha especie, porque la habilidad “resuena” en cada uno, sin importar la distancia
a la que se encuentre y cuántos más individuos la aprendan, tanto más fácil y
rápido les resultará al resto.
“Existen
en la naturaleza unos campos llamados Morfogenéticos, los cuales son como
estructuras organizativas invisibles que moldean o dan forma a tales cosas como
plantas o animales, que también tienen un efecto organizador en la conducta”.
La teoría del campo mórfico o de la mente extendida postula así que el sustento físico de la mente no se halla únicamente en el cerebro sino que va más allá del mismo en lo que Sheldrake denomina el séptimo sentido ya que se extiende a personas, cosas y estaríamos interactuando con estas sólo con pensarlas. Esto explica la existencia de fenómenos como la telepatía o la transmisión de pensamientos así como la interacción mental directa con sistemas vivos como un fenómeno ya no sólo hipotético sino demostrable.
Se gún Jack Sarfatti (1939-) físico teórico experto en
física cuántica relaciona este mundo invisible con nuestra conciencia:
Esta duda de Sarfatti abre las puertas a una nueva posibilidad de la existencia de fenómenos hoy en día inexplicables por la ciencia pero demostrables empríricamente.
Mónica Mittendorfer
Esta resonancia mórfica tiene que ver con el principio de
la memoria colectiva. Cada familia tiene su propia memoria colectiva a la que
todos sus miembros están conectados.
La transmisión intergeneracional ocurriría
pues en este campo mórfico, pues hay una memoria común compartida por todos los
miembros del clan, hayan convivido o no en las mismas coordenadas
espaciotemporales.
La teoría del campo mórfico o de la mente extendida postula así que el sustento físico de la mente no se halla únicamente en el cerebro sino que va más allá del mismo en lo que Sheldrake denomina el séptimo sentido ya que se extiende a personas, cosas y estaríamos interactuando con estas sólo con pensarlas. Esto explica la existencia de fenómenos como la telepatía o la transmisión de pensamientos así como la interacción mental directa con sistemas vivos como un fenómeno ya no sólo hipotético sino demostrable.
Por otro lado, a diferencia del campo electromagnético o el gravitatorio
que actúan en un espacio y tiempo limitados, los campos mórficos no tienen
problema de espacio ni de tiempo. Pueden hacerlo a cualquier distancia y en
cualquier secuencia temporal.
“Nuestra conciencia puede percibir al instante
y, al instante, influir sobre cualquier parte del universo. Puede abandonar el
cuerpo y vagar más deprisa que un fotón a través de ámbitos infinitos sobre
cualquier parte del universo.
“Dudo de la existencia de poderes de psicoquinesis y de la transferencia
supraluminal de información. Sin embargo acepto la posibilidad de su existencia,
ya que la mecánica cuántica parece tener sitio para ellas".
Esta duda de Sarfatti abre las puertas a una nueva posibilidad de la existencia de fenómenos hoy en día inexplicables por la ciencia pero demostrables empríricamente.
Mónica Mittendorfer

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