ESPIRITUALIDAD Y ASTRONOMÍA: ENERGÍA Y MATERIA OSCURA. Otra realidad invisible
En la actualidad ha habido grandes descubrimientos sobre la composición del universo como, por ejemplo, el descubrimiento de la astrónoma estadounidense Vera Cooper Rubin, personaje clave en la investigación astronómica del siglo XXI, de la existencia de un 21% de materia oscura en su composición.
Su nombre "oscura" hace referencia a que no emite ningún tipo de radiación electromagnética, ni siquiera interactúa con dicha radiación siendo completamente transparente en todo el espectro electromagnético, es decir, INVISIBLE.
Por otro lado, la parte más abundante del universo está formado por energía oscura. Se sabe que esta energía es la fuerza responsable de su expansión acelerada y que constituye el 75% del mismo.
"Woraus kommen sie?" Litografía con tóner. Obra de Nuria Pena.
Aunque la ciencia ya le ha puesto nombre, está energía oscura estaría relacionada desde la antigüedad, con la "quintaesencia" también denominada así por considerar a la energía del universo como una más de la naturaleza de las cuatro principales que existen( agua, aire, fuego, tierra). La quintaesencia ha tenido diversos nombres a lo largo de la historia y según la cultura. Ya desde la época presocrática se ha conocido como Éter. En la India se le conoce por el nombre en sánscrito de Akasha. Según la cultura induista sólo existen dos cosas: el Akasha y la Materia. Curioso, verdad?
Lo que la ciencia sigue sin poder demostrar ni entender, fue intuido por innumerables culturas donde no hicieron falta fórmulas ni aparatos de medición para confirmarlo. El conocimiento de la existencia de esta energía es accesible a todos. Probablemente estemos más conectados con lo inmaterial de lo que nos pensamos.
Pero volvamos a datos científicos. Si sumamos esta energía oscura con la materia oscura del universo, tendríamos el 96% del mismo y ambas son, a día de hoy, desconocidas.
"Composición del Universo"
Sólo conocemos aproximadamente el 4% de la composición del mundo en que vivimos y de ese 4% tan sólo controlamos la materia macroscópica porque, de momento, el mundo subatómico es incierto.
Si a eso
añadimos que, según la neurociencia, el cerebro hace constantemente
"hipótesis" de la realidad, es decir , que "interpretamos"
la realidad para sobrevivir,
¿qué
nos queda?
La realidad es una interpretación
del mundo que podemos llegar a conocer con nuestras limitaciones cerebrales que es de aproximadamente un 1% de todo lo que nos rodea. El resto es indetectable y la parte más abundante ni siquiera es material.
¿No
es sorprendente que la parte más abundante del universo NO sea material?
¿ y que sea completamente INVISIBLE ?
¿y que además desconozcamos por completo su naturaleza?
¿y
que se haya demostrado que contiene una fuerza que está en constante movimiento y
expansión?
¿De
dónde procede esa fuerza?
Y,
si no es material, ¿estaría relacionada con un concepto como la conciencia?
¿Con
qué concepto se relaciona está energía?
¿Cómo podríamos captarla?
¿Para captarla deberíamos hacerlo con otros "sentidos" relacionados con otra parte de nuestra anatomía que no se corresponden con los habituales para percibirla?
Donde se hallan? Se puede ver sin la vista?
Donde se hallan? Se puede ver sin la vista?
Y, si es así, la naturaleza de la energía oscura es espiritual?
Ahora
bien, si todo es semejante y nosotros mismos estamos formados por la misma
sustancia del universo y, según el principio de correspondencia hermético,
"Lo que es arriba es abajo"
¿no
es cierto podría plantearse la hipótesis de que los seres humanos estaríamos
conformados principalmente por energía y por
una materia invisible que conformaría nuestro cuerpo inmaterial?
¿Y
que tan sólo el 4% de lo que somos estaría formado por átomos? Y que este porcentaje correspondería únicamente con el cuerpo físico?
El
resto de componentes humanos serian, mayoritariamente, invisibles y se componen, en
su mayoría, de una energía y una materia etérea.
Si esta hipótesis fuera cierta, nosotros mismos somos mucho más de lo que vemos a simple vista y la parte más abundante de lo que en realidad somos es, INVISIBLE.
Mónica Mittendorfer


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