LO SUTIL Y EL SILENCIO
Se dice que el oído humano es capaz de percibir frecuencias entre los 20 Hertz (la más grave) a los 20.000 Hertz (la más aguda)
Estamos acostumbrados al ruido. Al ruido mental y al ruido literal (sobre todo los que vivimos en grandes ciudades como Madrid y que nos encontramos diariamente con bocinas ensordecedoras, camiones, autobuses, taladradoras o motos antiguas). El ruido nos invade y pensamos que para entender algo es preciso escucharlo, oírlo, pero los mensajes del alma son muy sutiles. Es a través del silencio cómo se perciben los mensajes y las verdaderas respuestas.
El silencio es el lenguaje del corazón. Pero paradójicamente lo denostamos porque no le damos el valor que tiene en realidad. El valor de las cosas del alma esta en el silencio, en lo sutil, en un lugar cotidiano y aparentemente imperceptible. Ahí residen las grandes verdades.
Mónica Mittendorfer
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